L’efecte (El efecto) en La mirada del Coach

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La tristeza es una enfermedad de la que cada paciente debe tratarse a sí mismo.

Voltaire

En l’Efecte, dos voluntarios para la experimentación de un nuevo fármaco antidepresivo, se enrolan en una historia de amor que puede poner en jaque la validez de todo el ensayo clínico. Naussica Bonnín y Pau Roca, interpretando a Connie y Tristán, nos aportan el tono de humor a un drama cuyo final nos dejará más reflexiones que respuestas.

La obra refleja, la importancia del amor en nuestra vida y lo muestra como motor de nuestras decisiones. Los protagonistas se preguntaran ¿Qué es el amor, resultados químicos del cerebro o un misterio que aún no conocemos en toda su plenitud?. Contrapone la explicación del amor de manera estrictamente científica, con su explicación en forma de dopamina, oxitocina o serotonina, a una explicación más humanística y donde las emociones juegan un papel decisivo en nuestras elecciones y viceversa.

Se critica el uso generalizado de los antidepresivos y los ansiolíticos como método eficaz en la mayoria de tratamientos

La lucha permanente razón y emoción revive con fuerza, encarnada en varios personajes, especialmente en la Dra. James, la psicóloga y directora del experimento, que tendrá la responsabilidad del ensayo pero la vida de los voluntarios también en su mano. O su jefe Tom, psiquiatra que puede verse trastocado por sus sentimientos con la doctora pero que debe rendir cuentas a la compañía y a los intereses que la corporación ha puesto en el ensayo.

Existe mucho también de crítica a la industria farmacéutica y a los métodos que se utilizan en los ensayos clínicos para sacar productos al mercado. ¿Cabe preguntarnos algo más acerca de la ética de los ensayos o sus peligros para los usuarios?. Más allá de la exactitud en la representación de una realidad concreta, la obra muestra un choque de valores. A las verdaderas intenciones de alguna de las empresas, la preponderancia del dinero y de los intereses económicos de unos pocos a la salud de la población en general. Sin duda son algunos de los interrogantes que deja entrever, dejando muy clara su posición.

Se critica el uso generalizado de los antidepresivos y los ansiolíticos como método eficaz en la mayoria de tratamientos, los efectos secundarios que provocan, como la dependencia y la carencia de base científica que los avalan, actuando sobre los efectos y no sobre las causas. Así mismo, Tom aportará la visión favorable a la medicación, y su argumento, pudiendo el espectador, disponer de ambas visiones.

el teatro se puede convertir en un catalizador del cambio o ayudar a reafirmar nuestras creencias.

Pero sin duda, la mayor crítica es hacia la concepción general del ser humano. En uno de los extremos existe una creencia de que el ser humano es un ser incompleto, de que existen ciertos mecanismos en el cerebro que “cortocircuitan” y es necesario arreglarlos o ajustarlos con ciertos medicamentos. En el otro extremo, existe la creencia de que somos completos, y que nuestro cerebro es capaz de reajustarse mediante, el control emocional, la psicoterapia o una buena conversación, por ejemplo. Cada uno de nosotros tenemos nuestras creencias, que nos llevan a una forma de afrontar nuestros estados emocionales u a otra.

El teatro, como casi todas las artes escénicas, tiene una capacidad de permitir a los espectadores vivenciar emociones y creencias desde el modo espectador, y aprender de las experiencias que muestran las obras. Si alguna de ellas consideramos que conecta con nosotros, podemos elegir probarlas en nuestra piel. Así el teatro se puede convertir en un catalizador del cambio o ayudar a reafirmar nuestras creencias.

 

 

 

Alberto Díaz

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Bibliografia

 

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¡Alma salvaje! (el Camino a la americana) en La mirada del Coach

“Caminante, son tus huellas, el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”

Antonio Machado

Cogió lo que creyó necesario y se puso a caminar. Así comienza “Alma salvaje“, que narra la historia de Cheryl , una joven que tras una serie de complicados acontecimientos en su vida, empieza un viaje en solitario. Cargada con una gran mochila, atraviesa las montañas y valles del PCT (Pacific Crest Trail) para recorrer más de mil kilómetros, por la zona Este de Estados Unidos. Es una historia de superación personal.

Después de ver esta película es inevitable hacer un paralelismo con el Camino de Santiago, separados ambos por un inmenso océano de distancia, y con diferentes paisajes, pero con la misma esencia para el caminante.

En ambos recorridos, lo primero que percibes, es aquello, que desaparece al ser nombrado, diría Widow en La vida es Bella, el silencio. Es gracias al silencio, cuando poco a poco nos percatamos que hay muchos ruidos de los que ni siquiera eramos conscientes, animales, el viento, nuestra respiración…

Tus deseos y miedos más profundos se hacen patentes

Poco tiempo después empiezas a escuchar tus pensamientos. La ausencia de distracciones, ayuda a que aparezcan en la versión más pura, gritándote lo que ahora ya no puedes silenciar con tu rutina. Aquí está el secreto de cualquier camino. Tus deseos y miedos más profundos se hacen patentes. Lo que echas de menos y lo que ya has decidido apartar de tu vida. El silencio  da luz a nuestros pensamientos más íntimos, si aprendemos a escucharlos con atención.

Escuchando aprendemos a ser conscientes del peso de la mochila que llevamos. En el camino, no es lo mismo si llevamos dos toallas que una o si hemos decido llevar, como Cheryl, uno o más de un libro. Aprendemos a diferenciar lo esencial de lo prescindible, aquello que necesitamos y lo que no. Lo que era tan valioso antes, ahora se nos muestra irrelevante. Dejar lastre, es urgente para poder continuar. De la misma forma, existe una mochila emocional, que puede estar muy cargada de juicios de valor, de miedos, ¿para qué la llevamos tan cargada? ¿Qué dicen de nosotros esos miedos?

Una reflexión de la película, para terminar, simple, y en forma de pregunta:

¿Y si todas la cosas que he hecho me hicieron llegar hasta aquí?

Alberto Díaz

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Bibliografia

Enlaces de interés

Por amor a la ciencia

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¿Qué relación existe entre la ciencia y el teatro? ¿Se pueden unir dos conceptos tan aparentemente alejados entre si? Es lo que ha hecho este grupo de investigadores en su obra The Big Van Theory. Lejos de pretender ser una réplica de su homóloga americana en televisión, donde actores profesionales interpretan, aquí, son científicos de los de bata y probetas, los que actúan.

Cada uno de los participantes, especialista en un ámbito concreto (biología, química o electrónica) nos acerca en tono de humor, los últimos avances científicos en su campo para divertir al máximo a un público formado por los que, como yo, nos consideramos “no-iniciados”.  Se une también la colaboración del siempre imprevisible público a través de una ronda final de preguntas donde los más lanzados saciaran su sed de conocimientos, y donde estoy seguro que pondrán a prueba en alguna ocasión a los investigadores.

La comunicación de la ciencia al resto de los mortales todavía está en pañales y aunque vivimos en un mundo hiperconectado, hacen falta personas del estilo de Daniel Goleman, Eduard Punset o estos jóvenes científicos que más allá de sus estudios, se han dedicado a la recopilación y divulgación de conocimientos al resto. Esta obra une, a mi juicio, ciencia y emoción, de manera extraordinariamente práctica, científicos metidos en un rol de actores, donde para brillar tienen que hacer uso de una parte, que seguro nadie les ha enseñado en sus carreras técnicas, la de la mente emocional, la misma que permite la conexión con el público para hacer reír, para empatizar.

Muestra la paradoja de que que no hay división entre ambas en realidad, pero nos empeñamos en intentar disociar dos conceptos que son inseparables. Mi aprendizaje es que hace falta más sentimientos en los laboratorios y más ciencia en las emociones, es lo que consigue TBVT en su representación conectando el humor a su talento científico.

 

 

 

 

 

Alberto Díaz

 

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Enlaces

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