Los no tan Felices 140 en la Mirada del Coach

El amor hacia el dinero y la codicia de los personajes se muestra en su todo su esplendor

Felices 140

Maribel Verdú, en el papel de Elia, reúne a todos sus amigos en una casa en plena naturaleza marítima. Entre los invitados está su ex-marido, que se presenta con su jovencísima pareja actual, tras lo cual empieza a trascender parte del drama. Luego de dar la noticia de haber sido agraciada con un gran premio de lotería, la relación con los invitados presentes se renrarece y cada cual muestra su verdadera forma de ser. Ese es el inicio de la nueva película de Gracia Querejeta.

El filme muestra de manera fantástica la cara más amarga del género humano, y demuestra una vez más como los seres humanos nos desvelamos bajo cada una de nuestras acciones. Se van descubriendo a los personajes en sus conversaciones, y en sus actos. En las miradas, gestos y expresiones faciales, que, si bien el cine nos dirige mediante los enfoques y los planos, en la vida real lo descubren aquellos que saben leer entre líneas, los que saben entender las miradas, los tonos de voz y se concentran en su lectura. Un ejercicio recomendable con esta obra.

Existen situaciones clave, donde tomamos decisiones que pueden marcar nuestra existencia.

Felices 140, se enmarca fuera de la tónica general del cine actual, donde la evasión de la realidad a través de la comedia se ha vuelto, quizás por necesidad, mucho más común. Aquí se nos muestra una historia totalmente contraria a la esperada, cruda y desprovista del punto de sal, a los que últimamente estamos acostumbrados. No por ello, la película merece estar fuera de nuestra agenda, más bien y por el contrario, ayuda a generar consciencia de las implicaciones que tienen nuestros actos para con nuestro círculo más cercano.

A su vez, muestra como las acciones de un grupo, como el de los invitados a la casa, no siempre casan con los valores de los individuos aislados. Sino que tienen mucho más que ver con los intereses de unos cuantos, que usando su peso específico o sus habilidades comunicativas conducirán a los demás hacia sus propios objetivos. Utilizando el miedo, que termina por convertirse en un importante condicionante en las decisiones claves, y deriva en las desastrosas consecuencias para los presentes.

El anuncio de la reciente fortuna de Elia hace que el ego de cada cual, dirija la situación. Ello hace que cada uno mire por su propio interés sin observar las consecuencias que puede tener en el resto del grupo. Lo que llevará la trama hasta su trágico final. El problema de la toma de decisiones bajo presión es que nuestra observación se achica. Estando el cuerpo en estado de alerta, solo hace posible mirar por nosotros mismos y nos volvemos como burros con sus anteojeras, solo vemos una parte del camino, solo vemos el presente y nuestros intereses.

Salvando las infinitas diferencias, espero, entre nuestra realidad y la ficción proyectada, me planteo cual sería mi posición ante unas situaciones similares y cual sería la de mis amistades más cercanas. ¿cuanto vale la amistad cuando hay dinero de por medio?

 

 

Otra temática abordada son los malos tratos físicos, presente desde hace años en nuestras salas, aparece en algunas de las escenas de modo implícito, aunque evidente. Sin ser ni de lejos la temática principal, más bien uno de los ingredientes en el caldero del filme, es encarnado en la relación entre los personajes de Antonio de la Torre y Marian Álvarez. Dicha pareja, nos muestra una dura realidad y las consecuencias más tangibles a través del papel de su hijo intrepretado por un maravilloso Marcos Ruiz, que refleja los nefastos efectos del maltrato sobre los menores.

Pero sin duda, es el amor hacia el dinero y la codicia de los personajes, la que termina por mostrarse en todo su esplendor. Llevándolos a extremos que podríamos pensar que solo son posibles en el cine, sin embargo, nuestra actualidad social y política se empeña en desmentirlo, y en dar a esta ficción cierta dosis de realismo.

Alberto Díaz

Coach y Director de DaysOfJohn

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Enlaces

  • W. Timothy Gallway (1974) El juego interior del tenis. Ed. Sirio.

 

 

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El placebo eres tú.

Vigila tus pensamientos, se convierten en palabras; vigila tus palabras, se convierten en acciones; vigila tus acciones, se convierten en hábitos; vigila tus hábitos, se convierten en carácter; vigila tu carácter, se convierte en tu destino.

Frank Outlaw

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El conocido efecto placebo, como muchos saben, es el efecto tanto físico como psicológico que produce una sustancia farmacológicamente inerte (p. ej. pastilla de azúcar), en el cuerpo y/o mente de una persona, debido a sus pensamientos y creencias El efecto se denomina (placebo) si tiene consecuencias positivas o (nocebo) si no lo las tiene.

En los ensayos clínicos, se utiliza para probar la efectividad de los medicamentos que se esperan que pronto estén en proceso de comercialización. Aunque existen varios métodos, el más común es separar a los sujetos en dos grupos, unos reciben el tratamiento experimental y los otros reciben un placebo sin ningún efecto. A grandes rasgos, si hay mejores resultados en el grupo del fármaco, siguiendo una serie de procedimientos estandarizados, este último podrá ser vendido finalmente al público.

De dichos ensayos, Joe Dispenza en el pacebo eres tú, se pregunta: ¿Porqué hay personas que sanan o mejoran de varias dolencias tomando el placebo? y en el otro extremo, ¿Porqué hay personas que mueren sin tener una enfermedad concreta, solo por el hecho de ser mal diagnosticados?. Este es el punto de salida de su investigación, fruto de sus vivencias personales y las experiencias documentadas de cientos de casos, que sigue todavía en curso. Por tanto, se pregunta, si la mente y tus pensamientos son tan poderosos, ¿cómo puedo utilizarla para sanar?

Una de las formas, explica, es mediante la toma de conciencia (a través de la meditación por ejemplo). La calma de la mente que proporciona la meditación tiene como objetivo sacarnos de nuestro modo de alerta, dónde muchos estamos permanentemente sumidos, y pasar a observadores de nuestros estados emocionales. Desde el estado de alerta nos volvemos tremendamente egoístas pues hacemos creer a nuestro cuerpo que estamos en peligro. El uso de la meditación sirve pues para salir de este estado y observar sin enjuiciar (sin aceptar ni refutar) nuestras emociones.

Una vez tomada la conciencia, viene la modificación de los pensamientos (más subconscientes) con la idea de modificar nuestros hábitos y nuestras creencias. Viene a través de la autosugestión, a la que dedica un capítulo entero. Consiguiendo apartar a la mente analítica y creando unos nuevas creencias que desemboquen en nuevos hábitos y que lleven a nuevos pensamientos.

Al mismo tiempo, no se queda en el estudio del individuo como ente aislado, sino que también entra en el plano de las relaciones y de cómo afecta el entorno a nuestra salud. Las relaciones que mantenemos tienen un impacto en nuestras emociones y éstas, a su vez en nuestro organismo. Cuidar de tales relaciones, desde el punto de vista de J. Dispenza, no es algo sin importancia, pues afecta directamente sobre nuestro ser y sobre nuestra salud.

 

Alberto Díaz

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Enlaces de interés

  • Joe Dispenza (2014) El placebo eres tú (You Are the Placebo – Making your mind matter). Ed. Urano. 1ª Edición.

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¿Leer y crecer? Mi día después de “No me iré sin decirte adónde voy”


niño lectura

 

Quiero aportar mi propia reflexión de la novela, por la deuda que creo que le debo a Laurent Gounelle por ayudar a evocarme estos pensamientos.

Cuando somos pequeños nos explican cuentos que tratan al mismo tiempo de entretenernos como de enseñarnos valores. Los cuentos generan proyecciones de nuestro mundo interior basados en lo que conocemos. Cuando aparece una bruja, probablemente la vemos mentalmente parecida a la que hemos podido observar en dibujos animados, aderezada eso sí, con detalles propios sacados de nuestras vivencias y fantasías.  La lectura de novelas, más adelante, nos ofrece una posibilidad similar y además la enriquece con la particularidad de ver otros puntos de vista, otras formas de entender el mundo, al proveer al lector de la peculiar manera de interpretar el mundo de cada uno de los personajes, ahora ya más detallados física y psicológicamente.

Es seguro, sin embargo, que las imágenes que evocamos en su lectura sean muy diferentes de las que el autor en un momento imaginó. Si bien la mayor descripción de los paisajes y temperamento de los personajes en cada obra nos acerca a su visión, existirá, como existe en cualquier comunicación humana, sea esta escrita o hablada, una brecha infranqueable, una distancia que variará según el autor y el lector. Una diferencia sustancial entre lo que el escritor veía en su mente y lo que nosotros, por más que nos empeñemos, veremos en la nuestra.

Aunque para los que lean estas líneas, tales afirmaciones les puedan parecer obvias, implican que no tiene sentido valorar las obras sin tener en cuenta al sujeto que las juzgó; uno mismo. Siendo éste último, un sujeto activo y determinante de la valoración, ya que él mismo interpreta el texto a su propia manera. Por tanto, no existen obras mejores y peores, sino experiencias diferentes, y ello conlleva a valoraciones tan dispares como personas quieran opinar. ¿Quiero decir con esto que no es posible determinar lo “buena” que es una obra? Exacto. Decir que “el texto no me ha gustado” o “sí me ha gustado”,  no es independiente de mí, no puedo hablar en voz de otras personas. Podemos hablar de consenso de opiniones, pero no de una Verdad absoluta.

Para añadir un punto de complejidad si cabe, el mismo novelista no podrá producir la misma obra en un tiempo diferente de su vida, las proyecciones y la propia persona habrá cambiado, ya no podrá ser la misma, por tanto, no podrá generar el mismo relato. En este caso, reitero, las obras no son más que productos del mundo creado por el autor más las interpretaciones de los posibles lectores. Siendo éstas últimas las determinantes del valor social de la obra, y no la obra en sí misma. ¿Cuantas autores hay valorados psstumamente? ¿Eran las obras de éstos menos valiosas antes?

A todo esto, ¿qué he aprendido yo? No he podido dejar de pensar en el valor que me aporta la lectura, valor de mis proyecciones mentales y del crecimiento que experimento al hacer acciones en mi mente imaginando personajes, comportamientos y sentimientos. Leyendo soy más sabio, no por oler las páginas, sino por lo que genero dentro de mi,  ya que acabo viviendo tantas formas de ser y experiencias vitales como las que viven los personajes de todas mis novelas leídas. Dudo que el autor de la obra hubiera podido ni siquiera imaginar el impacto que su novela iba a tener sobre mí, el valor de mis reflexiones y que un día, tal como hoy, publicaría un escrito para agradecerle el mensaje que me llegó.

 

Alberto Díaz

 

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