El valor del “NO”

Imagen de NO

¿Cómo pueden dos letras juntas tener tantas consecuencias? Hablamos de una palabra concreta, que apenas damos valor. El NO.

La recibimos cuando alguien deniega nuestra petición y la damos cuando nosotros denegamos una petición dada. Previo a recibirlo, solemos haber hecho una petición del tipo – ¿Me contratas? o ¿Me subes el sueldo?, en de la forma que cada uno utilice. Cuando lo damos, suele ser ante una petición que no consideramos pertinente o que no queremos. Algo parecido a un ¿Te vienes a mi casa? o ¿Me dejas el coche?  -No.

Especialmente en las primeras, cuando las recibimos, podemos ver comprometida y mucho nuestra autoestima, si lo que pensamos que nos están dando es la realidad y no una opinión. Que nos acepten o nos rechacen en un trabajo, sea el que sea, no está determinando lo que valemos, sino sólo que nos aceptan o nos rechazan. La realidad es que no nos han seleccionado y nuestras opiniones son infinitas. Estas pueden variar desde “La empresa no sabe lo que se pierde” a “No valgo absolutamente nada”. Una genera confianza y la otra la menoscaba. En cualquier caso la realidad sigue siendo una.  

Como sabemos lo duro que en ocasiones nos resulta recibir un NO, podemos entender lo que a veces nos puede costar darlo. Y cuesta porque tenemos empatía, sentimos lo que nosotros sentimos en aquella otra ocasión tan importante en la que nos negaron algo y no queremos que la otra persona sufra. Por ello muchas veces decimos SI, cuando queremos decir NO, entonces sentimos una mezcla de rabia y decepción con nosotros mismos. A cada persona le sucede con un ámbito particular. Puede ser en una amistad, un amor, un grupo de gente, en el trabajo… el resultado es el mismo. SI.(no queriéndolo en realidad)

SABER VS NO SABER.

Pensemos en aquello nos creemos perfectamente aptos para negarnos. A la drogas, al sexo con cualquiera, a una petición económica, a un ruego de tu jefe, de un pariente o de tus empleados. Es posible que exista un ámbito concreto donde somos especialistas, cada uno el suyo. En este ámbito, somos capaces de evitar cualquier circunstancia, podemos negarnos a cualquier petición, posiblemente algunos de nuestros amigos nos recuerden lo buenos que hemos sido y somos en ello. En ese momento, decimos, tenemos el control.

En el extremo opuesto, cuando no sabemos decir NO. Me vienen a la cabeza los anuncios de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción), donde se animaba a los consumidores de drogas a saber negarse a los ofrecimientos. Pero nadie explicaba lo complicado que en situaciones resulta decir “NO”. Puedes ser tildado de revolucionario y ser marginado del grupo, de “tu” sociedad. Ello sostengo, no es tan sencillo. Volviendo al tema general, más allá del ámbito concreto de las drogas, los motivos que nos llevan a decir SI hemos de buscarlos en nosotros mismos y el hecho de que no podamos decir NO también. La llave del cambio está dentro de nosotros, solo tenemos que encontrarla. Prueba generándote valor. Para ayudarnos a ello veamos que pasa en las situaciones en que

DECIMOS “SI” CUANDO QUEREMOS DECIR “NO”

Un , cuando no queremos nos devalúa. Si la persona lo nota, y no cuesta tanto advertirlo, le damos el control. Si una persona sabe que no podemos decir que no, y nos pregunta, consigue lo que quiere a pesar de nosotros, y en el peor de los casos, con un gran deterioro en la opinión que tenemos de nosotros mismos, es decir, de nuestra autoestima.  Las personas notan que nos doblegamos y no confiaran en nosotros, ya que no podrán estar seguros de nuestra integridad. Seremos blancos perfectos de personas que nos utilizaran.

DECIMOS “NO” CUANDO QUEREMOS DECIR “NO”

En el caso del NO, genera respeto en los demás. En esa declaración se asienta tu autonomía y tu legitimidad como persona. Le dice a tu entorno, que eres una persona con un código propio de valores. Que no te dejas guiar por opiniones ajenas sinó por tus principios, que has elegido libremente. Tienes una ética que trasciende las situaciones concretas. Aprender a decir que NO, insisto, nos aporta valor y seremos menos propensos a que jueguen con nosotros.

En tus noes está tu personalidad en una sociedad que fomenta el Si en su conjunto. 

Aprende a decir NO para dar valor a tu SI. Nadie valorará que aceptes si nunca te niegas.  

El NO te da tanto poder, como te lo resta no usarlo. Ahora, atrévete a decir NO, a lo que no deseas. Sin miedo. Pocas cosas le dirán al mundo tanto sobre ti, como la forma en la que eliges. Si eliges vivir de acuerdo a lo que crees y quieres o a lo que los demás creen y quieren.

Alberto Díaz

@DaysOfJohn

https://daysofjohn.wordpress.com/

Bibliografia

 

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