Todo cambia, si no cambia, algo pasa. Pensamientos limitantes.

Pensamientos Limitantes

Las personas cambiamos con el tiempo. Aprendemos adquiriendo nuevos comportamientos que antes no teníamos, dejamos algunos que pensamos que no necesitamos y otros los mantenemos. Es algo común a todos nosotros. Recordamos la historia porque accedemos a ésta en repetidas ocasiones, de una forma parecida al sendero que se forma cuando pasas mucho por el mismo camino de tierra, lo reforzamos y si dejamos de pasar, a la larga se podría borrar. Ello nos permite recordar algunos árboles del camino, cómo llegar a nuestra casa o lo que me hizo sentir mi pareja el otro día.

Gracias a nuestra memoria, no tocamos la estufa porque aprendimos que nos quemamos en alguna ocasión. Ese pensamiento nos evita el sufrimiento de quemarnos. A su vez, ahora no realizamos acciones que en un momento pasado nos quemaron de manera física o emocional. No tocaremos la estufa porque traemos el recuerdo del pasado al presente, con el fin de evitar repetir el sufrimiento físico que me llevó quemarme, de nuevo en el futuro. El sufrimiento emocional, a su vez, se parece mucho, la diferencia es que las causas no las debemos buscar en acontecimientos externos sino en mi diálogo interno. No digo esto a mi padre porque me va a contestar esto otro. En cualquiera de las dos circunstancias, anticipamos para evitar el sufrimiento.

El sufrimiento emocional, como hemos dicho nace en nosotros, de nuestras interpretaciones de la realidad. Solo en el momento que existe un pensamiento que me impide conseguir un objetivo que considero vital es cuando lo que hemos aprendido deja de ser útil para nosotros. Cuando detectamos tal lastre, debemos poder nombrarlo para poder enfrentarlo, se les llama “pensamientos limitantes“.

cadenas rotas

Una de las principales señales de que puedo tener un pensamiento limitante está en nuestra sensación de inmovilidad. Decimos que esto no cambia, que siempre sigue igual y además me afecta negativamente. Esto ya es una señal de alarma en toda regla, nos da la sensación que no hay salida a cierta situación. Si lo que hay más allá, juzgamos que es esencial, que no podemos prescindir de ello, podemos estar poniendo en duda hasta el propio sentido de nuestra vida.

En general tememos el cambio, preferimos la seguridad de lo conocido, pero éste como sabemos, es inevitable. Nada en la materia permanece igual. Es lógico pensar, que somos nosotros quienes reforzamos unos pensamientos para hacerlos perdurar. Si somos capaces de eternizar unos pensamientos, podemos saber que podemos hacer lo suyo con otros que más nos convengan. Todos conocemos a gente que actúa de diferente manera a nosotros en similares situaciones, y también conocemos gente que ha modificado sus pautas de comportamiento en alguna ocasión.

Encontrar personas con maneras de actuar diferentes a las nuestras pueden convertirse en nuestros mejores aliados para el cambio. Todo cambia, si no cambia, podemos buscar a gente que nos ayude. Puede provenir de un vecino, de la persona que atiende en la tienda, de tu hermano o de un amigo. Preguntar a otra persona por su opinión personal acerca de un tema que nos atañe, nos puede ampliar y mucho nuestro campo de acción, aunque lo que diga no lo pongamos en práctica. Una consideración: si sentimos un sentimiento muy fuerte de rechazo, estamos empezando a encontrar una respuesta, sigue por ese camino.

@DaysOfJohn

Alberto Díaz

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